Complicaciones Frecuentes de la Vía Endovenosa
La embolia gaseosa es una complicación potencialmente mortal causada por la introducción de aire en la vena. Puede producirse por burbujas en la jeringa o en sistemas de venoclisis con recipientes vacíos o conexiones que permiten la entrada de aire. Si tu paciente presenta disminución de presión arterial, pulso débil, cianosis o pérdida de conciencia, colócalo inmediatamente sobre su costado con la cabeza hacia abajo y avisa al médico.
La obstrucción del flujo puede ocurrir cuando la aguja se apoya contra la pared venosa, hay coágulos, o problemas en el sistema de infusión. Si esto sucede, revisa dobleces en el tubo, rota suavemente la aguja, cambia la posición del brazo o ajusta la altura del catéter. Si estas maniobras no funcionan, tendrás que buscar una nueva vía.
La sobrecarga circulatoria se produce al administrar soluciones demasiado rápido o en exceso, afectando especialmente a ancianos y lactantes. Sus síntomas incluyen cefalea, rubor, pulso rápido y dificultad respiratoria. Ante estos signos, reduce el flujo al mínimo necesario para mantener la vena permeable, avisa al médico y sienta al paciente para mejorar su respiración.
💡 Consejo práctico: Rota regularmente los sitios de venopunción para prevenir la flebitis y tromboflebitis, complicaciones frecuentes que pueden reconocerse por dolor, enrojecimiento y calor en el trayecto venoso.