Instituciones y posiciones sociales
Las instituciones son comportamientos organizados que implican la existencia de normas claras y funcionarios encargados de hacerlas cumplir. Suponen la existencia de leyes coordinadas en torno a una necesidad común, como la propiedad, la familia o el comercio.
En toda situación social, las personas tienen expectativas mutuas sobre cómo deben actuar los demás. Estas expectativas se basan en las posiciones sociales que cada uno ocupa:
El status social es una posición socialmente identificada que ocupa cada persona en virtud de factores como su edad, sexo, nacimiento o profesión. Define un mínimo de conducta obligatoria, pero no garantiza la perfección en el desempeño. Por ejemplo, ser futbolista exige ciertas respuestas por formar parte de un equipo, pero eso no garantiza que juegue con habilidad.
El prestigio es un valor discriminatorio independiente de quien ocupe la posición y de cómo cumpla con sus exigencias. Es el valor asignado a una posición social específica.
La estima, por otro lado, es la evaluación del desempeño en un rol. Por ejemplo, una persona puede ocupar un puesto de alto prestigio (como profesor) pero tener poca estima si desempeña mal su trabajo.
💡 Tu posición social te da ciertos derechos y obligaciones, pero tu valor como persona no está determinado por tu status, sino por cómo cumples con tu rol.
Los status pueden ser adscriptos (no dependen de tu voluntad, como ser hijo o hermano) o adquiridos (los que asumes por decisión propia y esfuerzo). En las sociedades modernas, una persona puede tener diferentes status en distintos ámbitos, lo que a veces genera incongruencia de status cuando hay gran diferencia entre ellos.