El regreso misterioso
A medianoche, mientras la familia está reunida en el comedor, suena el reloj de la torre. De repente, se oye un crujido y un grito. Un lienzo de la pared se desprende y aparece Virginia, muy pálida, llevando en la mano una cajita.
La familia corre a abrazarla. "¿Dónde te habías metido?", pregunta su padre.
"Estaba con el fantasma", responde Virginia con dulzura. "Ha muerto ya. Fue muy malo, pero se ha arrepentido sinceramente de todo, y antes de morir me ha dado esta caja de hermosas joyas".
Virginia guía a su familia a través del hueco en la pared hasta un corredor secreto que conduce a una habitación escondida. Allí encuentran el esqueleto de Sir Simón, encadenado a la pared, junto a un plato vacío y un cántaro seco.
"El almendro ha florecido", exclama uno de los gemelos, mirando por la ventana.
"Dios le ha perdonado", dice Virginia solemnemente, mientras un resplandor ilumina su rostro.
La antigua profecía se ha cumplido: Virginia, la joven rubia, ha llorado por el fantasma y lo ha ayudado a encontrar la paz que buscaba durante siglos. El almendro estéril ha florecido, señal de que el espíritu atormentado finalmente descansa.