El fin de la Década Infame
El presidente Roberto M. Ortiz (1938-1940) intentó restaurar la legitimidad electoral anulando comicios fraudulentos, lo que le ganó el apoyo de la UCR pero lo enfrentó con la maquinaria conservadora. Sin embargo, problemas de salud lo alejaron del poder, siendo reemplazado por Ramón Castillo, quien reinstauró rápidamente el fraude electoral.
La Segunda Guerra Mundial polarizó a la sociedad argentina. El gobierno mantuvo la neutralidad, apoyado por Gran Bretaña y los intereses agrarios, mientras que Estados Unidos presionaba para que Argentina rompiera relaciones con las potencias del Eje. Internamente, nacionalistas y algunos militares simpatizaban con Alemania e Italia.
La muerte de los principales líderes políticos (Alvear, Ortiz, Justo) entre 1942-43 creó un vacío de poder. Cuando Castillo designó como sucesor a Robustiano Patrón Costas, un sector del Ejército opuesto al fraude y comprometido con la neutralidad realizó el golpe de Estado del 4 de junio de 1943, poniendo fin a la Década Infame.
¡Importante para recordar! El golpe de 1943 cerró un ciclo de fraude e ilegitimidad política, pero abrió otro de predominio militar que tendría profundas consecuencias en la historia argentina. Entre sus líderes aparecería pronto una figura que transformaría radicalmente el país: Juan Domingo Perón.