Seres Vivos como Sistemas Abiertos
¿Alguna vez te preguntaste por qué necesitamos respirar, comer o reaccionar a lo que nos rodea? Los seres vivos somos sistemas abiertos porque intercambiamos constantemente materia y energía con nuestro ambiente externo.
Este intercambio incluye entradas como oxígeno, alimentos e información del entorno. Como resultado, producimos salidas en forma de respuestas, desechos y dióxido de carbono. Por ejemplo, el cuerpo humano recibe nutrientes y expulsa lo que no necesita.
La información del ambiente es captada a través de estímulos que pueden ser de diferentes tipos. Los estímulos físicos incluyen la temperatura, luz, sonido y gravedad. Los químicos comprenden el agua y otras sustancias. Los bióticos involucran la presencia de otros organismos, como ocurre durante la comunicación.
💡 ¡Dato interesante! A diferencia de los sistemas cerrados, los seres vivos no podríamos sobrevivir sin este constante intercambio con el ambiente. Incluso los organismos más simples necesitan recibir y procesar información del exterior.