Los bloqueos y las insurrecciones
El régimen rosista enfrentó graves conflictos externos e internos. En 1838, Francia decidió tomar represalias contra la Confederación por la Ley de Aduana y la negativa de Rosas a conceder privilegios a comerciantes franceses. En lugar de un enfrentamiento militar directo, bloquearon el puerto de Buenos Aires, impidiendo el comercio marítimo. Las fuerzas francesas ocuparon la isla Martín García y hostilizaron tropas federales en los ríos Paraná y Uruguay.
Los opositores al rosismo vieron en el bloqueo una oportunidad para derrocar al régimen. Sin embargo, Rosas se mantuvo firme, negándose a ceder. Cuando los comerciantes británicos, perjudicados por el bloqueo, protestaron ante Francia, esta decidió levantar el bloqueo para evitar un conflicto mayor.
En 1845, un nuevo bloqueo afectó la Confederación. Esta vez, Rosas había intervenido en Uruguay para eliminar a unitarios exiliados. Ordenó bloquear el puerto uruguayo y apoyó al general Oribe para sitiar Montevideo. Gran Bretaña y Francia, viendo sus negocios en peligro, organizaron una escuadra para bloquear Buenos Aires en septiembre de 1845.
¡Momento histórico! La batalla de Vuelta de Obligado (20 de noviembre de 1845) simbolizó la resistencia argentina contra las potencias extranjeras. Aunque no se impidió el paso de la flota anglo-francesa, el episodio elevó la figura de Rosas como defensor de la soberanía nacional.
A pesar de su derrota militar, Rosas mantuvo el sitio a Montevideo, lo que continuó afectando las importaciones británicas. Finalmente, en 1847, Gran Bretaña levantó el bloqueo, seguida por Francia un año después. Este triunfo diplomático engrandeció la figura de Rosas como el único caudillo latinoamericano que resistió a las dos potencias más poderosas del mundo.
En el frente interno, Rosas enfrentó múltiples insurrecciones entre 1839 y 1843. El levantamiento de los Libres del Sur en 1839 fue protagonizado por estancieros afectados por sus políticas económicas. Aunque Rosas lo sofocó rápidamente, los conflictos continuaron en el interior.
El unitario Lavalle invadió Entre Ríos, Corrientes y Córdoba, formando la Coalición del Norte en 1840 junto con el gobernador tucumano Avellaneda y las provincias de Salta, Catamarca, La Rioja y Jujuy. Esta coalición denunciaba el autoritarismo de Rosas y buscaba quitarle el manejo de las relaciones exteriores. Aunque fue derrotada militarmente, recién hacia mediados de la década de 1840 el rosismo logró consolidar su hegemonía en todo el país.
El Litoral también presentó resistencia, demandando el fin de la prohibición de navegar los ríos interiores y denunciando el monopolio portuario de Buenos Aires. Solo tras años de conflictos y represión, Rosas logró controlar efectivamente todo el territorio de la Confederación.