Unitarios y Federales: Dos Proyectos de País
Los unitarios sostenían que la organización nacional debía realizarse a través de un gobierno central fuerte con sede en Buenos Aires. Argumentaban que un Estado centralizado permitiría un desarrollo más eficiente y ordenado. En lo económico, defendían que los ingresos de la aduana del puerto de Buenos Aires debían ser administrados por el gobierno central, sin necesidad de distribuirlos entre las provincias.
Sus principales representantes fueron Juan Lavalle, Bernardino Rivadavia, José María Paz y Gregorio Aráoz de Lamadrid. Durante la presidencia de Rivadavia (1826-1827), se intentó establecer una Constitución unitaria, pero fue rechazada por la mayoría de las provincias, intensificando el conflicto.
Los federales, en cambio, proponían un sistema donde las provincias conservaran su autonomía, delegando solo algunas funciones al gobierno nacional. En lo económico, defendían una distribución equitativa de los recursos aduaneros y políticas favorables a la producción local en las provincias del interior. Sin embargo, dentro del federalismo existían diferencias importantes:
💡 Los caudillos fueron líderes políticos y militares que surgieron en el contexto de las luchas por la independencia. Su poder se basaba en su carisma, liderazgo y en el apoyo de las milicias locales, compuestas mayoritariamente por gauchos y campesinos.
La guerra civil se intensificó en 1828 con el asesinato de Manuel Dorrego, gobernador federal de Buenos Aires, a manos del general unitario Juan Lavalle. Este hecho generó fuerte rechazo en las provincias y consolidó a Juan Manuel de Rosas como principal líder del federalismo porteño.
En 1831, Rosas promovió la creación del Pacto Federal, firmado entre Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes. Este pacto estableció una alianza entre las provincias federales para enfrentar a los unitarios, sentando las bases de la futura Confederación Argentina y significando la derrota definitiva del proyecto unitario en esa etapa histórica.