Cambios políticos e industrialización forzada
La industrialización que vivió Argentina fue "forzada", no planificada sino impuesta por las circunstancias, ya que las potencias mundiales no podían abastecer al país durante las crisis. Este proceso generó cambios importantes: nuevas industrias surgieron, aumentó la demanda de mano de obra y se incorporaron mujeres e inmigrantes al sector manufacturero.
Sin embargo, estos cambios no estuvieron exentos de conflictos. Las condiciones laborales eran precarias, los salarios bajos y los derechos de los trabajadores no se respetaban, lo que provocó huelgas y protestas sociales cada vez más frecuentes.
En el plano político, el Golpe de 1930 marcó un punto de inflexión. Dirigido por Uriburu, derrocó al presidente Yrigoyen y estableció un gobierno de facto con tendencias fascistas que buscaba eliminar la democracia, aunque paradójicamente apoyaba la industrialización del país.
🔍 Atención: El periodo entre 1930-1943 se conoce como "Década Infame" por el fraude electoral sistemático que permitió a los conservadores mantenerse en el poder.
Más adelante surgió el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), una sociedad secreta nacionalista liderada por Perón que buscaba devolver las elecciones limpias y apoyaba la industrialización. Su golpe de Estado, realizado sin violencia, mejoró significativamente las condiciones de los obreros con aumentos de sueldos y mejores condiciones laborales.
Mientras tanto, durante el gobierno de Justo, quien ganó mediante fraude electoral, se intentó volver al modelo agroexportador. Su gobierno representaba los intereses de los conservadores y fue apoyado por la élite, usando una "democracia controlada" para evitar el regreso de Yrigoyen al poder.