El Estado Absolutista
¿Te has preguntado cómo se gobernaban los países antes de la democracia? El Estado absolutista floreció en Europa entre los siglos XVI y XVIII, representando un punto clave en la evolución política.
Este modelo concentraba el poder en manos del monarca, pero no era sinónimo de tiranía. Existían límites y regulaciones que controlaban ese poder, diferenciándolo de regímenes puramente despóticos. Su característica fundamental fue la concentración del poder sobre territorios geográficamente definidos, sentando las bases del Estado moderno.
El absolutismo se desarrolló paralelamente a importantes cambios económicos y sociales. El crecimiento del comercio, las grandes empresas colonizadoras y la teoría económica del mercantilismo (basada en la acumulación de riquezas) fueron pilares fundamentales. Este sistema operaba sobre territorios delimitados bajo decisiones políticas unívocas de un Estado soberano.
💡 El absolutismo marcó una separación crucial entre religión y política, introduciendo racionalidad y eficiencia en los asuntos de gobierno. Obras como "El Príncipe" de Maquiavelo, "Leviatán" de Hobbes y "Los seis libros del Estado" de Bodin establecieron sus fundamentos teóricos.







