Crisis y caída del peronismo (1952-1955)
El segundo mandato de Perón enfrentó serios problemas. La reforma constitucional de 1949 que permitió su reelección deterioró las relaciones con la oposición. Además, el fallecimiento de Eva Perón en 1952 privó al gobierno de una figura clave para mantener el vínculo con los sectores populares.
Las tensiones políticas aumentaron cuando el gobierno entró en conflicto con la Iglesia Católica, tradicionalmente influyente en la sociedad argentina. Simultáneamente, sectores militares comenzaron a conspirar contra el gobierno, culminando en el bombardeo a Plaza de Mayo y el posterior golpe militar de septiembre de 1955, autodenominado "Revolución Libertadora".
Durante el período peronista, se produjeron importantes cambios culturales. La radio se convirtió en un medio masivo que contribuyó a difundir pautas culturales nacionales y populares. El gobierno promovió una fuerte política de bienestar social que incluyó turismo social, políticas de salud pública, expansión educativa y desarrollo de infraestructura.
💡 El peronismo transformó la estructura social argentina aplicando medidas típicas del Estado de Bienestar, permitiendo por primera vez que amplios sectores populares accedieran a derechos sociales, educación superior y consumo de bienes previamente reservados para las clases acomodadas.
El desarrollo económico durante este período fue desigual, manteniendo los contrastes regionales. El modelo de industrialización se concentró en la región pampeana, reforzando desigualdades territoriales. Las economías regionales se desarrollaron como monoproducciones orientadas al mercado interno, quedando vulnerables a las crisis sectoriales.
La caída del gobierno peronista en 1955 no significó el fin de su influencia política y social. El peronismo se había convertido en un movimiento arraigado en los sectores populares, cuya identidad persistiría durante las décadas siguientes, marcando profundamente la historia argentina contemporánea.