Vías Nasal, Ótica y Rectal
La vía nasal se utiliza principalmente para tratar alteraciones en los senos paranasales y aliviar la congestión. Es de fácil administración y produce un efecto tanto local como sistémico. Sin embargo, algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios como taquicardia, palpitaciones o hipertensión transitoria.
La vía ótica permite administrar medicamentos directamente en el canal auditivo. Es ideal para ablandar cerumen, aliviar dolor y tratar enfermedades del oído. Es sencilla de aplicar y requiere bajas concentraciones de medicamento, pero debés tener cuidado ya que las estructuras del oído son muy sensibles a temperaturas extremas.
La vía rectal es excelente cuando no podés utilizar la vía oral o cuando querés evitar la irritación gástrica. Se usa mediante supositorios, espumas rectales o enemas. No es dolorosa y ofrece una absorción más rápida, siendo especialmente útil en pacientes con vómitos, inconscientes o en niños.
¡Consejo práctico! La vía rectal puede ser una excelente alternativa cuando la vía oral está contraindicada, pero evitá usarla en casos de hemorroides, fisuras anales o diarrea, ya que podría empeorar estos cuadros.