Sistema Haversiano y Clasificación Ósea
El sistema haversiano es fundamental para la nutrición del hueso. Los conductos de Havers recorren el hueso en toda su longitud y contienen vasos sanguíneos que captan y eliminan sustancias. Estos se comunican entre sí mediante los conductos de Volckmann, garantizando una irrigación completa.
La superficie externa del hueso está cubierta por el periostio, una vaina fibrosa rica en vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas (responsables del dolor cuando hay lesiones). Por su parte, el endostio recubre el canal medular y los espacios de sustancia esponjosa. Tanto el periostio como el endostio son osteoprogenitores que participan en la nutrición y reparación ósea.
Los huesos se clasifican según su forma en huesos largos (como el fémur), huesos cortos (como los del carpo) y huesos planos (como los del cráneo). Cada tipo cumple funciones específicas relacionadas con el movimiento, la protección o el soporte.
Para describir la posición del cuerpo humano, utilizamos la posición anatómica básica: cuerpo de pie, cabeza mirando hacia adelante, brazos a los lados, palmas hacia adelante y miembros inferiores juntos con pies paralelos.
🔍 El periostio es tan rico en terminaciones nerviosas que cualquier fractura o lesión ósea resulta extremadamente dolorosa. Esta sensibilidad nos ayuda a proteger los huesos de daños mayores al alertarnos inmediatamente de cualquier problema.