Los Capilares y el Intercambio de Sustancias
Los capilares son donde realmente ocurre la magia del sistema cardiovascular. Con paredes de una sola célula de grosor, permiten el intercambio eficiente de oxígeno, dióxido de carbono, nutrientes y desechos entre la sangre y los tejidos.
Aunque cada capilar individual es súper pequeño, cuando sumás el área de todos los capilares del cuerpo (hay miles de millones), obtenés la mayor área transversal de todo el sistema circulatorio. Esto hace que la sangre fluya súper lento en los capilares, dando tiempo perfecto para el intercambio por difusión.
El intercambio de líquido funciona por un equilibrio entre dos fuerzas. La presión sanguínea empuja líquido hacia afuera de los capilares, mientras que la presión oncótica (creada por las proteínas del plasma) lo atrae de vuelta.
En la primera mitad del capilar, la presión sanguínea es mayor y sale líquido hacia los tejidos. En la segunda mitad, la presión oncótica gana y el líquido regresa al capilar. Sin las proteínas plasmáticas, tendrías edema constante porque todo el líquido se quedaría en los tejidos.
Dato vital: La velocidad mínima de la sangre en los capilares (a pesar de que el corazón bombea fuerte) es clave para que la difusión sea eficiente.