La Doble Hélice Antiparalela
En la molécula de ADN, las dos cadenas no solo corren en direcciones opuestas, sino que se entrelazan formando la famosa estructura de doble hélice. Estas cadenas son antiparalelas: mientras una va en dirección 5' → 3', la otra va en dirección 3' → 5'.
Esta disposición antiparalela es crucial para la estabilidad de la molécula y para procesos como la replicación. Durante la replicación, cada cadena sirve como molde para la síntesis de una nueva cadena complementaria.
Los pares de bases complementarias A−TyG−C se mantienen unidos por puentes de hidrógeno, fuerzas relativamente débiles que permiten que las cadenas se separen cuando es necesario, como durante la replicación o transcripción.
¡Para entenderlo mejor! Imagina que juntas las palmas de tus manos, con los dedos apuntando en direcciones opuestas. Así es cómo se disponen las dos cadenas del ADN: juntas pero orientadas en sentidos contrarios.
Esta estructura antiparalela, junto con la especificidad del apareamiento de bases, asegura que la información genética se mantenga y se transmita con fidelidad de una generación celular a la siguiente.