Rutas Metabólicas de la Glucosa
La glucosa, nuestro principal combustible celular, puede seguir diversos caminos metabólicos según las necesidades energéticas del organismo. Estas rutas están interconectadas formando una red de procesos regulados con precisión.
Cuando la glucosa ingresa a la célula, inmediatamente es fosforilada (se le añade un grupo fosfato), siendo este paso inicial esencial para todas las vías de utilización de monosacáridos. Esta fosforilación "atrapa" la glucosa en la célula y la prepara para su procesamiento.
Si las necesidades energéticas son inmediatas, la glucosa entra en la vía de la glucólisis, produciendo piruvato. Este puede convertirse en lactato en condiciones anaeróbicas o en acetil-CoA que ingresa al ciclo del ácido cítrico y al sistema de transporte de electrones para producir ATP.
En momentos de abundancia energética, la glucosa puede almacenarse como glucógeno mediante la glucogénesis. Cuando se requiere energía, el glucógeno se descompone (glucogenólisis) liberando glucosa. Alternativamente, la glucosa puede entrar en la vía de fosfato de pentosa, generando NADPH y ribosa para procesos biosintéticos.
La glucosa también puede sintetizarse a partir de precursores no carbohidratos mediante la gluconeogénesis, proceso crucial durante el ayuno prolongado.