Drenaje torácico: fundamentos y aplicaciones
El drenaje torácico es un tubo de plástico que se inserta lateralmente en el espacio pleural para eliminar aire, líquido o pus del espacio intratorácico. Resulta fundamental en el tratamiento de diversas patologías:
- Neumotórax: Acumulación anormal de aire en la cavidad pleural
- Derrame pleural: Acumulación de líquido en la cavidad pleural
- Empiema: Acumulación de pus en el espacio pleural
- Hemotórax: Presencia de sangre en la cavidad pleural
- Quilotórax: Presencia de líquido linfático en el espacio pleural
Este sistema permite restablecer la presión intrapleural negativa, facilitar la reexpansión pulmonar y drenar la cavidad mediastínica, previniendo complicaciones como el colapso pulmonar o el taponamiento cardíaco.
El tubo torácico es estéril, flexible (de vinilo, silicona o látex) y multifenestrado en su extremo distal, con marcas radiopacas para facilitar su localización. Debe conectarse a un sistema cerrado con trampa de agua o válvula de Heimlich.
💡 La correcta colocación y manejo del drenaje torácico es crucial para restablecer la mecánica respiratoria normal, mejorando significativamente la ventilación y perfusión pulmonar.
Entre sus objetivos principales están facilitar la evacuación de fluidos del espacio pleural, evitar el ingreso de aire atmosférico, restaurar la presión negativa y aliviar la dificultad respiratoria.