Las Defensas del Organismo Humano
Nuestro cuerpo cuenta con dos grandes tipos de defensas para protegernos. Las defensas inespecíficas actúan de la misma manera contra cualquier invasor, como una primera línea de protección. Estas incluyen barreras físicas (piel y mucosas) y la respuesta inflamatoria, que es nuestra segunda línea defensiva.
Por otro lado, las defensas específicas crean una respuesta única para cada agente extraño, produciendo anticuerpos específicos. Esta es nuestra barrera terciaria y constituye lo que conocemos como respuesta inmunitaria.
Las barreras físicas y químicas están presentes en todas las aberturas de nuestro cuerpo. El sudor y la saliva contienen lisozima, una enzima que destruye paredes bacterianas. El moco y los pelos nasales atrapan microbios, mientras que las células ciliadas los transportan hacia la garganta para ser eliminados.
💡 ¿Sabías que? El sebum, esa sustancia aceitosa que a veces odiamos por darle brillo a nuestra piel, tiene propiedades antimicrobianas que nos ayudan a combatir infecciones.
Cuando se rompe alguna barrera (como en una herida), se desencadena la respuesta inflamatoria. Este proceso comienza con la liberación de histamina que aumenta el flujo sanguíneo, causando enrojecimiento e hinchazón. Los glóbulos blancos acuden a eliminar los microorganismos, y finalmente las plaquetas forman una red para detener el sangrado y permitir la cicatrización.



























