La célula animal: especializada en movimiento y función
Las células animales son como deportistas de élite: más ágiles, flexibles y especializadas en movimiento. No tienen pared celular, lo que les permite cambiar de forma y moverse más fácilmente.
Su característica más distintiva son los lisosomas: pequeñas bolsitas llenas de enzimas digestivas que actúan como el "servicio de limpieza" celular. Los flagelos les permiten nadar y desplazarse, algo súper útil para espermatozoides y algunos protozoos.
El centrosoma con sus centriolos es otra estructura única: organiza el citoesqueleto y es fundamental durante la división celular. Es como el director de orquesta que coordina todos los movimientos internos.
Al igual que las vegetales, tienen núcleo, mitocondrias, retículo endoplasmático (rugoso y liso), aparato de Golgi, ribosomas y citoesqueleto. Pero sin cloroplastos ni vacuola grande, porque no necesitan hacer fotosíntesis ni almacenar tanta agua.
Diferencia clave: Las células animales son más flexibles y móviles, mientras que las vegetales son más rígidas pero autosuficientes energéticamente.