Anatomía de los Atrios
Los atrios (también llamados aurículas) están situados posteriormente a los ventrículos, son más pequeños que estos y tienen paredes más delgadas. Su interior es principalmente liso, con trabéculas limitadas a ciertas áreas específicas.
El atrio derecho tiene forma ovoide con seis paredes: lateral (cóncava con trabéculas pectíneas), medial (formada por el septo interatrial), superior (con el orificio de la vena cava superior), inferior (con los orificios de la vena cava inferior y del seno coronario), anterior (con el orificio atrioventricular y la orejuela derecha) y posterior (lisa, con el tubérculo intervenoso y la cresta terminal).
El atrio izquierdo es más redondeado y también presenta seis paredes: lateral (lisa hasta la orejuela), medial (constituida por el septo interatrial), superior e inferior (estrechas y lisas), posterior (con los cuatro orificios de las venas pulmonares) y anterior (ocupada por el orificio atrioventricular izquierdo y la orejuela).
Cada cavidad ventricular posee dos cámaras comunicadas entre sí: la cámara de entrada (venosa, posterior al orificio atrioventricular) y la cámara de salida (arterial, que se abre en el orificio arterial). Esta disposición facilita la dirección del flujo sanguíneo dentro del corazón.
En el atrio derecho encontramos estructuras importantes como la válvula de la vena cava inferior (un repliegue vascular delgado con forma de semiluna) y el seno coronario que recoge la sangre venosa del propio corazón.
💡 Aplicación clínica: La fosa oval en el septo interatrial representa el cierre del foramen oval, una apertura fetal que permite que la sangre se desvíe de los pulmones antes del nacimiento. En aproximadamente el 25% de los adultos, persiste una pequeña permeabilidad conocida como foramen oval permeable (FOP).