Las Escuelas Psicológicas (Parte 1)
La psicología se ha desarrollado a través de diversas escuelas que aportan diferentes perspectivas sobre el psiquismo humano.
El Estructuralismo de Wundt
Wilhelm Wundt (1832-1920) fundó el primer laboratorio de psicología experimental en Leipzig (1879). Su enfoque, conocido como estructuralismo, estudió la experiencia inmediata dentro del campo de la conciencia, descomponiéndola en elementos simples mediante introspección analítica y experimental.
Sus estudios se centraron en la psicofisiología de los sentidos, tiempos de reacción y fenómenos de asociación. Para superar el dualismo cartesiano, propuso un paralelismo psicofísico donde lo mental y lo físico se relacionan sin confundirse.
El Funcionalismo
Surgido en Chicago hacia 1895, el funcionalismo se interesó más en las funciones de los procesos psíquicos que en sus elementos. Williams James y John Dewey, sus principales representantes, exploraron el cómo, por qué y para qué de las operaciones mentales en relación con la adaptación al ambiente.
💡 Dato interesante: El funcionalismo reflejaba el espíritu pragmático estadounidense, preocupándose por la utilidad de los procesos psíquicos en la supervivencia y adaptación.
La Reflexología
Los rusos Vladimir Béjterev e Iván Pavlov estudiaron los reflejos condicionados como base del comportamiento humano. El enfoque reflexológico priorizó lo objetivo (comportamientos observables) sobre lo subjetivo (vivencias internas), llegando a explicar procesos superiores como el pensamiento mediante reflejos musculares.
El Conductismo
John B. Watson (1878-1958) propuso que la psicología científica debía centrarse en el comportamiento público, externo y objetivable, rechazando el estudio de la conciencia por no ser observable. El método conductista fue la observación controlada bajo condiciones experimentales.
B.F. Skinner (1904-1990) renovó el conductismo con su teoría del condicionamiento operante, donde una respuesta seguida por un refuerzo aumenta su probabilidad de ocurrencia futura. Este enfoque ha tenido aplicaciones importantes en terapias comportamentales para modificar conductas problemáticas.