El Conductismo de Skinner y Tolman
B.F. Skinner revolucionó el conductismo con su teoría del condicionamiento operante. A diferencia del condicionamiento clásico de Pavlov, Skinner se centró en las respuestas que pueden ser generadas por diferentes estímulos. Lo innovador de su enfoque es el papel del refuerzo.
Imagina que estás estudiando para un examen. Si obtienes buena nota (refuerzo positivo), es más probable que sigas estudiando de esa manera. Si evitas una mala calificación por estudiar (refuerzo negativo), también refuerzas ese comportamiento. Para Skinner, el ambiente determina fundamentalmente nuestra conducta a través de estos mecanismos de refuerzo.
Skinner desarrolló diversos programas de refuerzo para analizar cómo la frecuencia y cantidad de refuerzos afectan nuestro comportamiento. Sus experimentos con la famosa "caja de Skinner" mostraron cómo podemos moldear conductas complejas mediante refuerzos sistemáticos.
Por otro lado, Edward Tolman propuso un conductismo más complejo, el conductismo intencional. Según él, nuestra conducta no es simplemente una serie de respuestas automáticas, sino una integración de conductas simples en actos complejos con propósito y dirección.
Tolman distinguió entre conducta molecular (los aspectos puramente físicos y fisiológicos de una respuesta) y conducta molar (la totalidad organizada de la conducta, incluyendo motivos y significados). Para él, la conducta molar es intencional y cognitiva, tanto en animales como en humanos.
💡 Aplicación práctica: Las técnicas de modificación de conducta utilizadas en educación, terapia y entrenamiento derivan directamente de las teorías de Skinner. Cuando recibes puntos en una app por completar tareas o cuando un profesor implementa un sistema de recompensas, están aplicando principios del condicionamiento operante.