La Consolidación de la Sociología Científica
Mientras Comte y Spencer representan la prehistoria de la sociología clásica, dos figuras jugarán un papel sobresaliente en su madurez: Emile Durkheim y Max Weber.
Emile Durkheim (1858-1917) desarrolló su obra durante el difícil período de consolidación y crisis de la Tercera República francesa. Su misión fue colaborar en la consolidación de un orden moral que diera a Francia la estabilidad del antiguo régimen, pero con nuevos fundamentos.
Su pregunta central era sobre el orden: ¿cómo asegurarlo en la compleja sociedad industrial donde los lazos tradicionales están rotos? Para Durkheim, la felicidad humana solo es posible si el individuo no exige más de lo que puede recibir, y los límites deben ser impuestos por un poder moral indiscutido: la sociedad.
El orden moral es equivalente al orden social, expresado como un sistema de normas que se constituyen en instituciones. La sociología es, por tanto, el análisis de las instituciones y de la relación de los individuos con ellas.
En "La división del trabajo social" (1893), Durkheim reconoce dos tipos de solidaridad: la mecánica (propia de sociedades primitivas, basada en semejanzas) y la orgánica (característica del industrialismo, basada en la diferenciación). Esta última requiere una autoridad externa para resolver conflictos: la conciencia colectiva, exterior a cada individuo, que resume el conjunto de creencias y sentimientos comunes a una sociedad.
En "El suicidio" (1897), Durkheim demuestra que incluso el acto más individual puede explicarse sociológicamente, identificando tres tipos: el egoísta (por aislamiento social), el altruista (por excesiva integración) y el anómico (por ausencia de normas).