El Planeta del Principito
Poco a poco, el narrador descubre que el principito viene de un planeta muy pequeño, apenas más grande que una casa. El principito habla de volcanes que deshollinaba y de una flor especial que cuidaba.
Este planeta es identificado como el asteroide B-612, descubierto por un astrónomo turco en 1909. El narrador nos cuenta, con cierta ironía, que este descubrimiento no fue tomado en serio hasta que el astrónomo se presentó con ropa occidental, mostrando así cómo los adultos dan más importancia a las apariencias que al contenido.
El narrador también comenta que los adultos aman las cifras. Cuando les hablas de un amigo, nunca preguntan cosas esenciales como "¿cuál es el sonido de su voz?" o "¿qué juegos prefiere?", sino datos como la edad o el salario del padre. Solo cuando les hablas con cifras y datos precisos te toman en serio.
En contraste, el narrador prefiere contar esta historia como un cuento de hadas, porque para quienes comprenden la vida, eso parece mucho más real y significativo que los números.
💡 El asteroide B-612 puede parecer insignificante para los adultos que solo valoran lo medible, pero para el principito es su hogar y el lugar donde dejó su rosa. A veces lo más importante en nuestras vidas no puede medirse ni catalogarse.