El segundo gato
Meses después, el narrador encuentra otro gato negro en una taberna. Este animal se parece mucho a Plutón, también es negro pero con una mancha blanca en el pecho. El narrador lo lleva a casa, donde su esposa le toma cariño de inmediato.
Sin embargo, el protagonista pronto desarrolla odio hacia el nuevo gato. Para empeorar las cosas, descubre que este animal también ha perdido un ojo. Además, la mancha blanca en su pecho comienza a tomar una forma que le aterroriza: la imagen de una horca.
El gato sigue al narrador constantemente, lo que aumenta su irritación. A diferencia de Plutón, este nuevo felino provoca en el protagonista un terror inexplicable, como si el animal fuera consciente de su crimen anterior y lo estuviera juzgando.
La mancha en forma de horca simboliza el castigo que espera al narrador. A pesar de intentar escapar de su culpa, esta lo persigue, materializada en el nuevo gato negro.